jueves, 10 de enero de 2013

Lejos de la gran ciudad, ella es mi felicidad.



Fuiste la primera en enterarse de mi llegada, la primera que lloro de emoción y sonrío de orgullo al verme. Fuiste la primera que me beso y me dio un abrazo de esos que dan mucho más que amor. Me cuidaste como una parte tuya, me protegiste y me enseñaste lo que esta bien y lo que esta mal. Dejaste de lado salidas, grandes oportunidades, proyectos y amistades de tu vida para verme crecer. Me apoyaste hasta final por más que sabias que no iba a ser fácil lograrlo, siempre me acompañaste cuando lo necesitaba. Me dabas esa seguridad que me hacia sentir mas fuerte y el valor que me faltaba. Perdonaste cada uno de mis pecados por mas dolorosos que fueran, jamás me negaste nada. Cumpliste cada uno de mis caprichos y te esforzaste por verme feliz a tener lo que quería. Siempre pensaste que soy lo mejor, lo más lindo y la persona que más feliz te puede hacer en este mundo. Hasta el día de hoy seguís haciendo los mismos sacrificios por mi y jamás me pediste ni un ‘gracias’ a cambio. Porque se que jamás me vas a dejar y siempre voy a tener tu mano aforrándose a la mía. Perdón por todo y gracias por tanto. Si hay un amor que es eterno en esta vida, sin dudas, es el tuyo mamá. 


Pd: es de egoísta simplemente hacerte esto, tendría que dedicarte cada sonrisa y agradecerte cada día de mi vida, pero seguiría siendo nada al lado de todo lo que me das.
Te amo.

viernes, 4 de enero de 2013

Aunque ya no te vea siempre me vas a gustar así.

Un día me lastimaste tanto, que desee nunca jamás verte. Cerré los ojos y pedí mi deseo con muchas fuerzas, tenía el corazón lastimado y el alma rasgada, ya no podía seguir con eso. El tiempo paso y lentamente todo se iba cumpliendo, cada vez nuestras peleas eran más grandes, nuestro orgullo mayor y nuestras ganas de amarnos iban disminuyendo. Llego un momento en el que nos dimos cuenta que nuestra historia ya debería tener un final, por lo menos un ‘FIN’ que indicara que alguna vez entre nosotros algo funciono.







Pero me dí cuenta de algo, ya se que es demasiado tarde, y no hay tiempo para retroceder… pero note que te necesito. Me haces falta como a nadie, tal vez nunca me di cuenta que lo nuestro era perfecto y yo era la desesperada loca que intentaba transformarlo todo el tiempo. Intente cambiarte, intente que actuaras diferente y que digas cosas que jamás sentiste. No comprendí que cada uno tiene sus tiempos, quise acelerar esa magia que ocurre espontáneamente que muchos llaman amor. Quizás demasiados cuentos de princesas y películas de finales felices me confundieron, las expectativas que esas historias generan sólo sirven para decepcionarnos luego. En la vida real es diferente…
Ya se que cometí un enorme error, y solo me queda pedirte perdón. Pero no sabes lo que me duele no poder abrazarte, hablarte o regalarte una simple sonrisa. Solo quiero quitarme una de mis cuentas dudas para por lo menos poder aliviar este sufrimiento, quiero saber si alguna vez uno de tus ‘te amo’ fue verdadero… me basta con saber que en un momento me amaste y fui yo la una chica a la que querías tener.

No es que quiera molestarte,

pero me es imprescindible 
sentarme en un café,
y soñar un poco...
[y tal vez amarnos]